In Aventuras, Salud

No es fácil parar el tren de la vida, sobretodo cuando vamos corriendo con la sensación de que nos persiguen de una forma amenazadora y que si paramos, sencillamente “el mundo se acaba”.

Ser conscientes de lo que nos rodea, quitarnos las anteojeras sociales que nos limitan la visión y percibir que hay algo mas allá de ellas que nos envuelve en un sinfín de posibilidades y que realmente, si nos paramos, el mundo “no se acaba”.

Existe una realidad a la cual podemos llegar sin mucho esfuerzo, es aquella que hoy por hoy está en la calle, todo el mundo sabe a que me refiero si hablo del efecto Cuerpo-mente. Está dentro de nosotros, practicamos Yoga, Pilates… Corremos como si no hubiera mañana…Practicamos actividades de Riesgo…Aventura… Coleccionamos logros y cumplimos con preceptos sociales…o no, me refiero a los preceptos. Utilizamos nuestras hazañas en el mundo virtual. Para esto último queda muy bien qué coleccionar y qué cumplir, pero esto, ¿Nos llena?

Me surge otra pregunta, ¿Esto es Cuerpo – Mente?, otra más, Realizar este tipo de actividades ¿Me ayuda a pararme? O simplemente actúan como válvula de escape para no colapsar y seguir inmerso en un mar agitado y que me arrastra hacia un destino no muy claro…No se…

Desde mi experiencia en el mundo del deporte, primero con el Karate, entrenador personal y después como montañero, concretamente descendiendo Barrancos, una cosa me ha quedado clara, un hecho que ha sido determinante a la hora de entender lo que realmente significan los conceptos Cuerpo y Mente, que por separado todos, mas o menos sabemos definir. Lo difícil es comulgarlos, fundirlos y vivir ese instante como uno solo y vivir el momento Presente. Creo que queda claro lo que pasa cuando practicas Karate o desciendes un Barranco si en el momento Presente estás pensando en tu pasado o futuro… Te dan o te la das.

Lo que pasa en efecto, cuando te paras, no es el “fin del mundo” si no “el inicio del mundo” acabas de Ser, de tomar consciencia de la gran capacidad que tenemos como individuos de creer y de crear desde el presente lo que ha de ser nuestro futuro.

Mantener vivos los dos factores en uno solo y conviviendo en armonía, vibrar en positivo practicando deporte, sabiendo porque lo hacemos y para qué lo hacemos. En calma y con equilibrio.

Este es el tren de la vida, el cual si se puede detener y dirigir a nuestra conveniencia, que nos ha de llevar hasta nuestra parada final, nuevos… con edad, pero nuevos, útiles hasta el final como un coche de época, restaurado y mantenido como el primer día, cuidado y funcional, capaz de dar la vuelta al mundo. Sin la necesidad de ser remolcado o depender de la ayuda de otros.

Depende de nosotros nuestro estado corporal y físico actual y el que tendremos cuando alcancemos lo que llamamos tercera edad. Si mantenemos una actividad física moderada para entonces, nuestra salud se verá beneficiada y los síntomas característicos de la vejez tardarán más en aparecer, alargando nuestra edad consciente. Se trata de añadir vida a los años y años a la vida.

Así debe de ser, rumbo hacia lo perfecto, en el viaje donde cuerpo y mente van en la misma dirección, nuestra dirección.

Solamente depende de nosotros.

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